Morreu o poeta Ernesto Cardenal (1925-2020)

Atualizado em

Morreu hoje em Manágua, aos 95 anos, o poeta nicaraguense Ernesto Cardenal.

Fallece el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, figura clave de la Teología de la Liberación – Carlos Salinas Maldonado: El País – 1 Mar 2020

Voz moral de la revolución sandinista y crítico del Gobierno de Daniel Ortega, ha muerto a los 95 años en Managua.

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal ha fallecido este domingo en Managua a la edad de 95 años a causa de daños renales y cardiacos, informaron fuentes Ernesto Cardenal (1925-2020) - Foto de 2010cercanas al literato, uno de los principales exponentes de la poesía latinoamericana. Cardenal era uno de los más destacados representantes de la llamada teología de la liberación. Su compromiso político lo hizo apoyar la lucha armada contra la dictadura de Somoza, una dinastía que gobernó Nicaragua por más de 40 años, y más recientemente plantar cara al Gobierno del presidente Daniel Ortega, cuyos desmanes y arbitrariedades denunciaba allá donde viajaba a presentar su poesía. Su compromiso con los más pobres y contra las injusticias lo convirtieron en la voz moral de la revolución sandinista, un proyecto con el que se comprometió a fondo y le valió la reprimenda del Papa Juan Pablo II, para quien un sacerdote no podía inmiscuirse en los asuntos políticos. “¡Nicaragua sin Guardia Nacional, veo el nuevo día! Una tierra sin terror. Sin tiranía dinástica”, había escrito en uno de sus poemas más celebrados, Canto Nacional.

Nació en Granada (Nicaragua), el 20 de enero de 1925. Heredero de una sólida tradición poética –con poetas prominentes como Rubén Darío–, Cardenal estudió literatura en Managua y México y cursó otros estudios en Estados Unidos y Europa. En 1965 fue ordenado sacerdote y más tarde se asentaría en el Archipiélago de Solentiname, localizado en el Gran Lago de Nicaragua, donde fundó una comunidad de pescadores y artistas primitivistas que se hizo mundialmente famosa. Fue ahí donde escribió su célebre El Evangelio de Solentiname. El archipiélago es un sitio de peregrinación de los fieles lectores y seguidores del poeta. Cardenal pasaba sus vacaciones en esas islas, donde leía las obras completas de Darío, escribía o dirigía la misa de Semana Santa en la pequeña iglesia de la localidad. Allí será despedido.

El escritor Sergio Ramírez, Premio Cervantes y amigo cercano del poeta, ha dicho de él que es uno de los grandes innovadores de la lengua española, al crear una nueva forma lírica, la de la narración en la poesía, que convirtió a Cardenal en un cronista de su tiempo. “Mido a Ernesto primero por su don de innovación. Hay muy buenos poetas que no logran hacer escuela, y eso no le quita peso a su voz, pero Cardenal, desde el principio hizo escuela, tuvo seguidores, abrió una brecha en la poesía de la lengua,” dijo Ramírez.

El mismo Cardenal se definía como el fundador de un nuevo estilo, lo que él llamó en entrevista con EL PAÍS “poesía científica”. “Creo que soy el único poeta, o al menos el único que yo conozco, que está haciendo poesía sobre la ciencia, poesía científica. Para mí es casi como una oración leer libros científicos. Veo en ellos lo que algunos han dicho que son huellas de la creación de Dios”.

La poesía de Cardenal está fuertemente ligada a la Revolución Sandinista, que en 1979 derrocó a la dictadura de Somoza. En poemas como Hora Cero o El Canto Nacional el poeta destacó las proezas de Augusto Sandino y los guerrilleros sandinistas. Esa íntima vinculación a la política hizo que la nomenclatura de la Iglesia católica lo rechazara, a tal punto que el Papa Juan Pablo II lo amonestó públicamente cuando visitó Nicaragua en 1983, en plena era sandinista.

Cardenal, sin embargo, mantenía un profundo amor cristiano, expresado a través de obas como Los Salmos, versos que demuestran su compromiso con la fe, pero también su crítica contra las injusticias, la opresión y el sufrimiento de los más desprotegidos. El poeta era un creador incansable, un hombre comprometido políticamente hasta el final de sus días, y una voz profética, combativa e incómoda para el poder.

El poeta ha vivido su propio martirio desde 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder en Nicaragua. Desde entonces ha sido perseguido por la justicia, controlada por el líder sandinista. “Ellos [Ortega y su esposa Rosario Murillo] son dueños de todos los poderes de Nicaragua. Tienen un poder absoluto, infinito, que no tiene límites, y ese poder está ahora en mi contra”, dijo Cardenal a EL PAÍS en una entrevista concedida en su casa de Managua en 2017. A pesar de esa persecución, Cardenal ha mantenido una actividad incansable. Ha viajado a recitales a Europa y América Latina, denunciando, además, los desmanes de Ortega. Él, que en su Cántico cósmico escribió que la poesía es “el canto y el encanto por todo cuanto existe”, seguía trabajando a sus 95 años. El pasado 4 de febrero fue ingresado en un hospital de Managua debido a una infección renal y aunque se pensaba que no saldría de esa, el poeta se recuperó y semanas más tardes recibió a EL PAÍS en su casa de Managua comiendo un nacatamal, un plato tradicional nicaragüense preparado a base de maíz.

Tras décadas de purgación por parte del Vaticano, el poeta fue rehabilitado por el papa Francisco. Jorge Mario Bergoglio le informó en febrero del levantamiento de la suspensión ad divinis (prohibición de administrar los sacramentos) que Karol Wojtyla le impuso en 1984. En una entrevista el mismo Cardenal había reconocido: “Me siento identificado con este nuevo Papa. Es mejor de como podríamos haberlo soñado”.

Nicaragua pierde a uno de sus escritores más queridos, el hombre que logró ser un profeta en su tierra y que deja una larga producción literaria que en este país de catástrofes y desmanes de sus políticos es repetida como plegaria, como el canto de una nación presa de sus propios errores, pero ansiosa de romper con su historia de opresión.

Morreu José Nicolau, meu pai (1924-2020)

Atualizado em

Esse homem de estatura tão pequena, mas de um coração tão grande, tão maravilhoso, deve ser observado, seu exemplo deve ser seguido, porque a sua caminhada é digna, é merecedora de toda atenção e carinho (Dindinho sobre o papai, por ocasião de seus 90 anos em 2014).

José Nicolau, meu pai, morreu hoje, 21.01.2020, aos 96 anos de idade.

José Nicolau em 18 de janeiro de 2019 - 95 anosJosé Nicolau em 18 de janeiro de 2018 - 94 anosJosé Nicolau em 13 de janeiro de 2017 - 93 anosJosé Nicolau em 16 de janeiro de 2016 - 92 anosJosé Nicolau em 17 de janeiro de 2015 - 91 anosJosé Nicolau em 18 de janeiro de 2014 - 90 anos

Morreu o teólogo Johann Baptist Metz (1928-2019)

Atualizado em

Para saber um pouco mais sobre Johann Baptist Metz, alguns textos do ano passado, quando o teólogo comemorou os 90 anos de vida.

Metz e Gutiérrez: duas teologias irmãs. 90 anos de Johann Baptist Metz, pai da “Teologia Política” – IHU: 06 Setembro 2018

“Os cristãos esperam uma revolução que inclua as vítimas”. O ensino de Johann Baptist Metz, teólogo alemão, 90 anos – 07 Agosto 2018

Metz: “O ecúmeno das compaixões” – IHU: 15 Agosto 2018Johann Baptist Metz (1928-2019) - Foto: Friso Gentsch - Metz em Münster em 2008

Os 90 anos de Johann Baptist Metz – IHU: 09 Agosto 2018

 

Transcrevo o primeiro texto.

Metz e Gutiérrez: duas teologias irmãs. 90 anos de Johann Baptist Metz, pai da “Teologia Política” – IHU: 06 Setembro 2018

Cento e quarenta teólogos e filósofos de todo o mundo celebraram, em agosto do corrente ano, os 90 anos de Metz com uma declaração coletiva. Entre eles está o espanhol Reyes Mate, aluno e amigo de Metz, que citaremos ao longo desta apresentação, especialmente ao relacionar a “Teologia Política” de J. B. Metz com a “Teologia da Libertação” de Gustavo Gutiérrez. E também os comentários do filósofo e teólogo dominicano mexicano Miguel Concha, também aluno e amigo.

A reportagem é de Saturnino Rodríguez, publicada por Religión Digital, 05-09-2018. A tradução é de André Langer.

A atualidade do teólogo Metz reside na sua reivindicação de “uma cultura anamnética”, ao mesmo tempo que denunciava “a amnésia cultural de uma sociedade moderna ou pós-moderna”; além disso, ele se arriscou a falar de uma “ética anamnética” (rememoração) e até mesmo de uma “razão anamnética”, que é levar a defesa de uma cultura da memória às suas últimas exigências.

 

Dois teólogos, duas teologias: Johann Baptist Metz “Teologia Política”, europeia, e Gustavo Gutiérrez “Teologia da Libertação”, latino-americana

No dia 5 de agosto, o grande teólogo alemão Johann Baptist Metz completou 90 anos, dois meses após ter chegado à mesma idade outro grande teólogo contemporâneo, o peruano Gustavo Gutiérrez Merino, a quem também dedicamos uma série de apresentações em Powert Point. Os dois pais – um da Teologia Política, europeia, e o outro da Teologia da Libertação, latino-americana – estão unidos por importantes laços, sem contar uma longa amizade. Entre as duas reflexões existem fortes elos. Começamos com J. B. Metz e sua Teologia Política, para concluir nas relações com G. Gutiérrez e a Teologia da Libertação, para continuar com a relação entre ambos.

Johann Baptist Metz nasceu em 5 de agosto de 1928 na cidade de Welluck-Alemanha. Fez seus estudos em Innsbruck e Munique, obtendo dois doutorados: um em Filosofia e outro em Teologia. Será testemunha da Segunda Guerra Mundial, da derrota alemã e da divisão da Alemanha com o Muro de Berlim (1961) e da unificação alemã com a queda do Muro de Berlim em 1989.

Johann Baptist Metz foi discípulo e amigo de seu compatriota e teólogo Karl Rahner. O Concílio Vaticano II, do qual ele foi perito, foi um acontecimento chave na vida de Rahner. Ele exerceu uma influência decisiva na orientação renovadora dos documentos conciliares, vários dos quais são de sua autoria. Para este teólogo alemão, a política é fundamental para a reflexão teológica, como se pode observar em sua vasta bibliografia (Rahner, Karl. Teologia Política. Madri: Arbor, 1970, tomo 1, n° 291, pp. 245-346).

 

Teologia e política

Rahner afirma que “a teologia política ainda não está definida de um modo inteiramente unívoco […] A verdade é que a teologia política não tem nada a ver com uma atividade política da Igreja ou do clero, mas sim, reconhece por razões teológicas o mundo secular como tal e legítimo […] Neste sentido pelo menos, uma teologia política é urgente hoje, já que na teologia tradicional percebe-se algo como uma privatização e um estreitamento do cristianismo orientados apenas para a salvação interna do indivíduo, pelo fato de que a teologia da esperança foi concebida apenas individualmente […], cabe conceber a teologia política como uma tarefa da teologia que consiste em uma abordagem crítica do sistema social vigente […]”.

Para a teóloga e professora universitária Dorothee Sölle, “a teologia política é uma teologia da libertação”, focada fundamentalmente em um conceito anti-imperialista e, portanto, solidária com os países subdesenvolvidos. O próprio Metz escreveu: “A teologia é um discurso sobre Deus em Aliança com o ser humano. Esse Deus sempre quis uma humanidade na ‘maioridade’, libertada e livre. É o Deus do Êxodo, o Deus do qual Jesus proclama seu Reinado. É o Deus da Promessa de um mundo novo, de um futuro para toda a humanidade”.

 

Seus antecedentes e influências

Metz, discípulo predileto de Karl Rahner, situado no campo ahistórico transcendental por intermédio do Immanuel Kant da razão pura, chegou à teologia política sob a proteção do Kant da razão prática, de Karl Marx, de Walter Benjamin e do alemão Ernst Bloch, entre outros. Para isso, ele tinha que se deparar com o sujeito social capaz dessa prática crítica que leva ao conceito de seguimento de Jesus. Metz queria ser um teólogo da nossa cultura. Em seus debates com Jürgen Habermas, por exemplo, onde ambos coincidem no diagnóstico da perda de identidade do homem ocidental, J. B. Metz postula uma nova cultura política.

O filósofo e teólogo Reyes Mate escreveu sobre Rahner em 1984: “Quem investiga as fontes de sua reflexão encontrará o tomismo aristotélico, evidentemente, mas também Kant. Não o Kant da razão prática, que leva a Marx, mas o Kant da teoria do conhecimento transcendental; encontrará também Hegel, expoente do idealismo transcendental, ambos preocupados em fixar a condição e o conteúdo da consciência na própria experiência. No entanto, a referência constante de seu pensamento, sobretudo o filosófico, é Heidegger, por parte de quem o jesuíta alemão Rahner não conseguiu a aprovação da tese de doutoramento. Heidegger não compartilhava a teoria do jovem Rahner de que a solução para os problemas da metafísica passaria por uma atualização da metafísica clássica, aristotélico-tomista, mas antes por tirar aqueles de todo o contexto cristão”.

Os historiadores da teologia situam J. B. Metz na corrente da “Nouvelle Theologie”, que surgiu na velha Europa, especialmente na França. Metz faz parte desta nova corrente, que surgiu no início da década de 40 do século passado. A “Nova Teologia” tinha como objetivo fazer uma teologia mais relacionada com a vida. Ou seja, uma teologia cristã em relação com o mundo, de diferentes perspectivas e de diversos campos. A Nouvelle Theologie abria as portas da teologia para todos os homens de fé.

No congresso internacional de teologia realizado em Toronto-Canadá em 1967, Metz, em suas colocações teológicas nesse congresso, usou repetidas vezes a palavra Teologia Política. Ele a sistematizará em sua obra intitulada Sobre a Teologia do Mundo, publicada em 1968. Neste livro, ele expõe sua assim chamada Teologia Política, tornando-se assim o pai moderno desta teologia.

Pois bem, Metz, nesta obra, não faz nenhuma conceituação dessa nova teologia. A única coisa que ele diz é que “o conceito de Teologia Política é ambíguo e, portanto, pode ser mal interpretado”. Mas deixa claro o que entende por Teologia Política, e o diz de duas maneiras:

— “Eu entendo a teologia política como um corretivo crítico para uma tendência extrema que a teologia atual tem para a privatização”.

— “Entendo, ao mesmo tempo, por teologia política a tentativa de formular a mensagem escatológica nas condições de nossa atual sociedade”.

 

Obras em destaque

Estas são algumas das obras relevantes deste notável teólogo-filósofo alemão Johann Baptist Metz: Sobre o conceito do futuro, 1965; Teologia do mundo, 1968; Teologia política, 1969; Ilustração e teoria teológica. A Igreja na encruzilhada da liberdade moderna. Aspectos de uma nova teologia política, 1973; Fé na história e na sociedade, 1979; Além da religião burguesa, 1980; As ordens religiosas, 1988; Deus e tempo: nova teologia política, 2002; Memoria Passionis, 2006, etc.

Em todas estas obras, J. B. Metz aborda o tema da teologia política. Em alguns textos, será mais eloquente e em outros menos.

Segundo o teólogo jesuíta alemão assessor do Concílio Vaticano II Karl Rahner e professor de Johann Baptista Metz a teologia política nada tem a ver com uma atividade política da Igreja ou do clero, mas, como Johann B. Metz bem reconhece por razões teológicas, com o mundo secular como tal e como legítimo.

A teologia política faz parte da filosofia política e da teologia que investiga as formas como os conceitos teológicos ou formas de pensar estão relacionados com a política, a sociedade e a economia. Embora a relação entre o cristianismo e a política tenha sido objeto de debate desde a época de Jesus, a teologia política como disciplina acadêmica começou durante a última parte do século XX, em parte como resposta ao trabalho do cientista político e filósofo jurídico alemão Carl Schmitt (1888-1985), assim como da Escola de Frankfurt. A publicação Political Theology atualmente examina essa interface de fé religiosa e política.

 

As duas teologias: Política e Libertação

A relação entre os dois personagens – Metz e Gutierrez – e suas teologias é muito estreita. O teólogo Gustavo Gutiérrez e outros latino-americanos se formaram em universidades europeias como “Le Saulchoir” dos dominicanos na Bélgica e “Lyon-Fourviere” dos jesuítas em Lyon (França) e foram alunos de eminentes teólogos alguns dos quais foram peritos do Concílio Vaticano II e inclusive redatores de alguns de seus textos. Um deles é justamente Johann Baptist Metz e sua “Teologia Política”, juntamente com outras figuras como Marie-Dominique Chenu e Yves Congar no Le Saulchoir e Jean Daniélou, Henry de Lubac e Rahner em “Lyon-Fourviere”. Eram os corolários da La Nouvelle Theologie que surgiu na França no início do século XX.

As relações entre os dois teólogos, o europeu Johann Baptist Metz e o latino-americano Gustavo Gutiérrez, e suas respectivas teologias: a Teologia Política e a Teologia da Libertação e a complementaridade entre ambos, são evidentes.

Isso justifica o recurso às obras de dois outros teólogos conhecedores e amigos de ambos: o espanhol Reyes Mate, filósofo e teólogo, professor e pesquisador do Conselho Superior de Investigações Científicas (CSIC), e Miguel Concha, teólogo dominicano mexicano professor de pós-graduação em Estudos Latino-Americanos da FCPyS-UNAM (Faculdade de Ciências Políticas e Sociais da Universidade Nacional Autônoma do México) e fundador da Associação de Direitos Humanos Francisco de Vitória.

O filósofo e teólogo espanhol Reyes Mate, conhecedor e amigo dos dois teólogos, escreveu em novembro de 1986, no jornal El País, sobre o encontro que aconteceu no Instituto Alemão de Cultura em Madri entre o teólogo católico Johann Baptist Metz e o teólogo protestante Jürgen Moltmann, recordando que o filósofo Ernst Bloch, um dos autores de referência, advertira dizendo: “quando os teólogos se empenham em ser mais racionalistas do que o homem secular, acabam não tendo nada a dizer”. Por este motivo, Metz, bom conhecedor de Bloch que é, nunca deixa de repetir que existem mais elementos libertadores nos mitos descartados pelo homem secular do que naqueles que este construiu.

 

Duas próximas teologias

O filósofo-teólogo professor Reyes Mate, professor de Pesquisa do CSIC no Instituto de Filosofia intitulou e qualificou em 1988 no jornal El País Johann Baptist Metz como “um clássico incômodo da teologia católica”. E o explicava no começo: “De Karl Rahner foi dito, assim como de Shakespeare, que sua biografia era sua obra, uma obra na qual o rigor conceitual anda de mãos dadas com uma curiosidade inesgotável por todos os temas da vida”.

Gustavo Gutiérrez e sua Teologia da Libertação e Johann Baptist Metz e sua Teologia Política são muito próximos. Para a teóloga e professora universitária Dorothee Sölle, que ocupa a cátedra de Teologia Sistemática no Seminário Teológico de Nova York, “a Teologia Política é uma Teologia da Libertação”, centrada fundamentalmente em um conceito anti-imperialista e, portanto, em solidariedade com os países subdesenvolvidos.

Para compreender melhor, diríamos que as caravelas que da Europa levaram há mais de 500 anos os conquistadores e evangelizadores para o que chamavam de “Novo Mundo”, voltaram depois de centenas de anos – já não em navios, mas em meios técnicos mais avançados – para “reevangelizar” os seus evangelizadores de antes.

Com grande dose de humor, poderíamos dizer que a Teologia da Libertação, cujo “pai” foi há 50 anos G. Gutiérrez – que acabou de completar 90 anos também –, tem por “avô” Johann Baptist Metz, seu famoso professor alemão e amigo.

Neste sentido, a análise e a crítica da Teologia Política contemporânea da Europa apresentam pontos de convergência com a Teologia da Libertação da América Latina, que fornece como ingredientes fundamentais para uma nova sociedade e uma nova cultura a longa história de resistência e lutas das classes exploradas, das raças desprezadas e das culturas discriminadas, resultado da modernidade. O que não tem nada a ver com os atuais movimentos reacionários de centralização, subordinação, submissão e padronização, dentro e fora da Igreja.

No decorrer desta exposição – como disse o teólogo mexicano Miguel Concha em sua obra Crepúsculo do Humanismo: “Nós tentamos fazer um esforço de esclarecimento e síntese. Queremos enfatizar mais uma vez que a atual civilização tecnológica, fruto da cultura da modernidade, parece que na realidade produz monstros, e que a única saída do ponto de vista cultural e cristão no chamado Primeiro Mundo é recuperar a memória subversiva de Deus e, com ela, a busca da igualdade e da justiça para todos, bem como o reconhecimento dos outros em seu ser diferente”.

Desde outra perspectiva, a dos “de baixo”, a teologia de Johann Baptist Metz é uma interlocutora da Teologia da Libertação de Gustavo Gutiérrez, no diálogo científico fecundo com outras correntes teológicas. Portanto, escreve Gutiérrez no livro acima mencionado: “A teologia política apresenta-se como ‘uma tentativa de expressar a mensagem escatológica do cristianismo em relação à era moderna como uma figura da razão crítico-prática’”.

 

Influência de Rahner em J. B. Metz e G. Gutiérrez

A virada antropológica de Rahner influenciou na elaboração da teologia política de Metz e este influenciou seu mestre com suas teses sobre a memória, a função crítico-pública do cristianismo e da teologia e o duplo componente, místico e social, do cristianismo. Ele mostrou seu apoio à teologia latino-americana da libertação justamente quando as condenações do Vaticano contra ela recrudesceram. Uma das últimas cartas que ditou antes de morrer, estando hospitalizado no sanatório das Irmãs da Cruz de Rum, perto de Innsbruck, dirigiu à Conferência Episcopal do Peru em defesa da Teologia da Libertação e do teólogo Gustavo Gutiérrez, um de seus iniciadores.

É do conhecimento de todos que a Teologia Política nasce na Europa e a Teologia da Libertação na América Latina, dois continentes distintos, com realidades diferentes, mas com o mesmo objetivo: encontrar e fazer o máximo possível a vontade de Deus neste mundo. Metz é eloquente ao mencionar que “ambas as teologias se caracterizam por sua especial sensibilidade para com a teodiceia”.

 

Coincidências e diferenças entre as duas teologias

De acordo com o professor Carlos Iván Peñafiel em seu livro Relevância da Teologia Política na Igreja Latino-Americana, estas podem ser as divergências entre a Teologia Política e a Teologia da Libertação.

 

Convergências:

a) “Adeus à sua inocência social”: isto é, pelo interesse de uma justiça, essas duas teologias se tornam místicas e políticas.

b) “Adeus à sua inocência histórica”: “a teologia tem que dizer adeus a um universalismo histórico sem sujeito, alheio a qualquer situação e, até certo ponto, sem conteúdo humano”.

c) “Adeus à sua suposta inocência étnico-cultural”: estas duas teologias são universais, não pertencem a uma cultura ou povo específico.

Divergências, segundo o professor Alfonso Garcia Rubio (Teologia da Libertação: política ou profetismo. São Paulo: Loyola, 1983):

a) A teologia política não vem acompanhada por uma análise sociopolítica específica.

b) Separação ideológica entre teologia e ética política, porque se existisse tal separação, haveria uma separação entre a reflexão teológica e a necessidade de uma práxis.

c) As afirmações de Metz sobre a secularização e a privatização da salvação são consideradas desde a Teologia da Libertação como generalidades de um determinado contexto europeu, e a América Latina tem um ambiente diferente.

d) A teologia política deve estar presente ali onde os problemas humanos são mais urgentes, sem cair em discussões muitas vezes teóricas.

Uma vez observadas as semelhanças e as discrepâncias entre a Teologia da Libertação e a Teologia Política, induz-nos a afirmar e aceitar que cada teologia tem seu próprio jeito de fazer teologia, e é justamente isso que as diferencia. A relevância dessas duas teologias está em que são inspiradas no Evangelho, percebendo o que o filósofo e teólogo jesuíta uruguaio Juan Luis Segundo diz sobre o fazer teologia: “não existe teologia cristã, nem interpretação cristã do Evangelho sem uma opção política prévia”.

Ignacio Ellacuría concorda com Clodovis Boff, o irmão de Leonardo, em que a Teologia da Libertação não é uma teologia que se mantém alheia ou distante da problemática política. Por sua parte, I. Ellacuría assinala que “a Teologia da Libertação não se mantém neutra em face das diferentes opções políticas, mas toma partido e opta parcialmente pela libertação dos oprimidos. No entanto, o fato de a Teologia da Libertação pertencer à família das teologias políticas não significa que ela vá, mimeticamente, no vácuo da Teologia Política […]”.

A Teologia da Libertação, de acordo com Rosino Gibellini (A Teologia do Século XX. São Paulo: Loyola, 1998), tem três etapas ou fases: a fase de preparação, que vai de 1962 até 1968. A fase de formulação, que abarca os anos 1968-1975. E, finalmente, a fase de sistematização, de 1976 em diante, quando a Teologia da Libertação se empenha em refletir sobre o seu próprio método, e é quando surge uma série de obras que sistematizam o trabalho teológico da Teologia da Libertação.

 

Transcrevo um texto de hoje que noticia sua morte, ocorrida nesta segunda, dia 2, aos 91 anos de idade. Em alemão.

Theologe Johann Baptist Metz gestorben – katholisch.de: 03.12.2019

Er war Schüler von Karl Rahner, Begründer der “Neuen Politischen Theologie” und galt als einer der bedeutendsten und einflussreichsten Theologen seit dem Zweiten Vatikanischen Konzil: Jetzt ist Johann Baptist Metz im Alter von 91 Jahren gestorben.

Johann Baptist Metz, weltweit anerkannter Theologe und Begründer der “Neuen Politischen Theologie”, ist am Montag im Alter von 91 Jahren in Münster gestorben. Das bestätigte am Dienstag die Katholisch-Theologische Fakultät der Universität Münster auf Anfrage. Der emeritierte Münsteraner Hochschullehrer galt als einer der bedeutendsten Vordenker in der Zeit nach dem Zweiten Vatikanischen Konzil (1962-65). Der Schüler des Jesuiten Karl Rahner (1904-1984) hatte Einfluss auf Entstehung und Entfaltung der lateinamerikanischen Befreiungstheologie und wurde in seinen Entwürfen wiederum von dieser mitgeprägt. Ausgehend von eigenen Erfahrungen im Zweiten Weltkrieg und dem Tod von Millionen stellte Metz die Frage, wie nach der Katastrophe von Auschwitz von Gott gesprochen und Theologie betrieben werden könne.

Münsters Bischof Felix Genn schrieb in einem Kondolenzschreiben an die Fakultät, Metz habe als akademischer Lehrer in der Kirche in Deutschland und weltweit großen Einfluss gehabt. “Wir sind in Münster dankbar und stolz, dass er seine Kompetenz und großen Fähigkeiten den vielen Studierenden an der Universität Münster geschenkt hat.” Die Universität Münster und deren Katholische Fakultät erklärten, Metz habe mehrere Studenten-Generationen geprägt. Die von ihm begründete “Neue Politische Theologie” verstehe sich ausdrücklich als eine Gottesrede nach dem Holocaust im Zweiten Weltkrieg.

Bambergs Erzbischof Ludwig Schick reagierte mit Trauer auf den Tod des aus dem Erzbistum Bamberg stammenden Metz. Er erinnere sich gern an die persönlichen Begegnungen und die wertvollen Gespräche, sagte Schick. Er würdigte dabei vor allem sein engagiertes Eintreten für die Theologie der “Compassion”, die Mitleidenschaft Gottes für das Wohl und Heil der Menschen, den er zu einem Zentralbegriff der heutigen Theologie gemacht habe. Daraus habe er wichtige Impulse für eine neue “Theologie der Welt” und für das Wirken der Kirche heute gegeben. Aus der Mitleidenschaft Gottes mit den Menschen habe er ein Mitleiden der Christen und der ganzen Kirche mit jedem Menschen und der ganzen Schöpfung gezogen. Er gelte zurecht als einer der bedeutendsten Theologen seit dem Zweiten Vatikanischen Konzil.

Der Philosoph Jürgen Habermas (90) würdigte Metz als einen “sensiblen Gesprächspartner”. Metz sei aus seiner Generation “vielleicht der Theologe, der sich am leidenschaftlichsten an der für ihn existenziellen Frage abgearbeitet hat, in welcher Sprache nach dem Holocaust überhaupt noch von Gott geredet werden” könne. Mit dieser Frage habe er nicht nur politisch in die Kirche hineingewirkt, sondern als akademischer Lehrer auch eine große Zahl selbstständig weiterdenkender Schüler angezogen, sagte Habermas der Katholischen Nachrichten-Agentur (KNA). Habermas und Metz waren befreundet.

Küng “betrübt” über Tod

“Betrübt” über den Tod seines Münsteraner Kollegen zeigte sich der Tübinger Theologe Hans Küng (91). Der KNA sagte er am Dienstag in Tübingen, auch wenn sie auf die gemeinsame Sorge um Kirche und Welt theologisch unterschiedlich geantwortet hätten, so habe sie die Orientierung an Jesus Christus als Leitfigur für menschenfreundliches Leben und Handeln sowie das Bemühen um eine weltoffene Kirche geeint. Zugleich würdigte Küng “persönliche Leidenschaft und praktisches Engagement” bei Metz.

Der 1928 in Auerbach in der Oberpfalz geborene Metz promovierte nach Studien in Bamberg, Innsbruck und München in Philosophie und Theologie und wurde 1954 zum Priester geweiht. Nach Jahren in der Seelsorge lehrte er von 1963 bis 1993 in Münster Fundamentaltheologie. Nach dem Konzil war er auch Berater des römischen Sekretariats für die Nicht-Glaubenden. Zudem war er Mitbegründer der internationalen theologischen Zeitschrift “Concilium”. Großen Einfluss hatte Metz als Berater der Synode der Bistümer der Bundesrepublik Deutschland von 1971 bis 1975 in Würzburg. Der Synodenbeschluss “Unsere Hoffnung” über das Christsein im Alltag trägt seine Handschrift.

Metz warnte immer wieder vor einer Verbürgerlichung des Christentums und einer “Vergleichgültigung” der Gesellschaft. Inspiriert wurde er auch von der sogenannten Frankfurter Schule um die Philosophen Theodor W. Adorno, Max Horkheimer und Habermas. Die von Metz begründete “Neue Politische Theologie” stieß indes bei Joseph Ratzinger, dem inzwischen emeritierten Papst Benedikt XVI., auf große Skepsis. Als Erzbischof von München verwehrte Ratzinger 1979 Metz einen Ruf an die dortige Universität. Auch später wollte Metz nach eigenem Bekunden “nicht den Eindruck erwecken, als wäre nichts passiert”. Zur Annäherung kam es bei einer Tagung zum 70. Geburtstag von Metz 1998 in Ahaus.

Die Universität Wien, an der der vielfach ausgezeichnete Theologe von 1993 bis 1997 eine Gastprofessur innehatte, verlieh ihm 1994 den Ehrendoktor. 2002 ehrte ihn der Koordinierungsrat der Gesellschaften für christlich-jüdische Zusammenarbeit mit der Buber-Rosenzweig-Medaille. 2007 erhielt Metz den “Theologischen Preis der Salzburger Hochschulwochen”. (tmg/KNA)

 

Leia também, em alemão:

Der Theologe Johann Baptist Metz ist tot – Christoph Strack: DW – 03.12.2019

Die Fragen nach dem Leid und nach Gerechtigkeit trieben den katholischen Theologen Johann Baptist Metz Zeit seines Lebens um. Wie die Universität Münster jetzt bestätigte, verstarb Metz am Montag im Alter von 91 Jahren.

“Wenn Theologie alle Fragen wirklich perfekt beantworten kann, ist es schon falsch. Es geht auch um den Schrei des leidenden Menschen, den unbeantworteten Schrei.” Für den katholischen Theologen Johann Baptist Metz, der am Montag im Alter von 91 Jahren verstorben ist, war die Frage nach Gott stets die Frage nach dem Leid der unschuldigen Opfer und nach Gerechtigkeit. Wie soll man nach Auschwitz von Gott reden? Kann man das?

Es war für ihn auch eine zutiefst persönliche Frage und Klage. Metz, 1928 geboren in – wie er selbst sagte – einer “erzkatholischen bayerischen Kleinstadt”, kam als Sechzehnjähriger noch in den Krieg. Mit vielen anderen seines Jahrgangs war er an der Front. Einmal schickte ihn der Kommandeur durch die Nacht mit einer Meldung vom Schützengraben zum Gefechtsstand des Bataillons. Als er zurückkehrte, fand er “nur noch Tote, lauter Tote” – seine Kameraden überrollt von einem Jagdbomber- und Panzerangriff. “Ich konnte ihnen allen, mit denen ich noch tags zuvor Kinderängste und Jungenlachen geteilt hatte, nur noch ins erloschene tote Antlitz sehen. Ich erinnere nichts als einen lautlosen Schrei”.

(…)

In der Münsteraner Stube des Theologen hängt der Corpus eines Gekreuzigten. Klassisch, wie aus einer anderen Zeit. “Ein Tiroler Künstler hat ihn für mich geschnitzt, zur Priesterweihe 1954”, erzählte er mal. Es ist nur ein Torso, ein Rumpf ohne Arme. Was ihm diese Christusgestalt sage? “Ich habe keine anderen Hände als die euren”, antwortet Metz.

 

Um texto em italiano.

Addio a Johann Baptist Metz, “padre” della Teologia politica – Filippo Rizzi: Avvenire.it – 3 dicembre 2019

Il pensatore tedesco è morto a 91 anni a Münster. Fu il fautore del dialogo pubblico tra Habermas e Ratzinger a Monaco nel 2004. Il suo maestro di sempre: Karl Rahner

Indagò la “questione di Dio” dopo Auschwitz

Un gigante della teologia del Novecento dello stesso rango e levatura del suo “maestro di sempre” Karl Rahner. Un pensatore capace di leggere i “segni dei tempi”. Ma soprattutto un prete e un pastore d’anime. È lo stile che ha sempre accompagnato, cadenzato e contrassegnato la lunga vita di Johann Baptist Metz, morto questo lunedì 2 dicembre a 91 anni a Münster. Nato il 5 agosto 1928 a Velluck, nella Baviera settentrionale, compie i suoi studi di filosofia e teologia dapprima a Innsbruck e poi a Monaco di Baviera; si laurea in filosofia su Heidegger e poi in teologia, sotto la guida di Karl Rahner, su san Tommaso d’Aquino. Viene ordinato sacerdote nel 1954. La maggior parte della sua carriera universitaria lo vede docente di teologia fondamentale a Münster, carica che ha lasciato successivamente, per assumere la cattedra di Christliche Weltanschauung all’università di Vienna.

Metz è ancora ricordato oggi in ambito accademico per essere stato tra i fondatori, dei veri “padri nobili”, nel 1965, della rivista internazionale di teologia “Concilium” assieme a uomini del rango di Karl Rahner, Yves Congar, Edward Schillebeeckx, Hans Küng e Gustavo Gutiérrez. Numerose sono le sue opere tradotte in italiano (spesso edite da Queriniana) come Sulla teologia del mondo (1969), Antropocentrismo cristiano (1969), con J. Moltmann-W. Ölmüller, Una nuova teologia politica (1971), Tempo di religiosi? Mistica e politica della sequela(1978), La fede nella storia e nella società (1978). Come certamente significativo è il suo saggio, edito da Queriniana, che rappresenta in un certo senso la “summa” del suo pensiero: Sul concetto della nuova teologia politica 1967-1997 e anche La provocazione del discorso su Dio.

La sua maturazione teologica conosce varie tappe, segnate dalle tre grandi “crisi” del nostro secolo con cui egli si confronta: la sfida marxista alla teologia; Auschwitz e la negatività della storia (celebri le sue domande su Dio e sulla giustizia a fronte delle vittime innocenti); infine, la provocazione che viene dal Terzo Mondo. Come fu significativa la sua attenzione alla Teologia della liberazione: volle rendersi conto di persona del dolore e della sofferenza di quelle popolazioni e andò a visitare le comunità di base dell’America Latina. Rimase impressionato dal lavoro “dal basso” di amici e colleghi teologi e scrisse un diario visitando le Ande.

Cresciuto alla scuola di Karl Rahner, del quale rielaborò anche alcune opere, di fronte alla marginalità “politica” del cristianesimo Johann Baptist Metz avverte la necessità di superare la teologia trascendentale del maestro per far valere la dimensione pratica della teologia. Diventa così il fondatore di una “nuova teologia politica”, –come hanno spiegato in anni recenti studiosi italiani come Giacomo Coccolini e il “suo” discepolo Francesco Strazzari – nella quale si consideri il mondo come luogo del mostrarsi di Dio e, quindi, luogo nel quale la fede cristiana si presenta anche con la sua valenza politica. Non volendo e non potendo dimenticare le vittime della storia, degli indifesi, Metz sviluppa a partire da queste coordinate la sua “Nuova teologia politica”.

Come pochi altri teologi, Metz non solo ha cercato ma ha anche alimentato il dibattito culturale. Fa parte di ciò il dialogo e il confronto con il marxismo e i rappresentanti della scuola di Francoforte, i filosofi Theodor W. Adorno, Max Horkheimer e Jürgen Habermas con i quali intrattiene un’amicizia autentica. Senza Metz nel 2004, a Monaco, non si sarebbe giunti alla discussione tra Habermas e l’allora prefetto della Congregazione per la dottrina della fede, il cardinale Joseph Ratzinger, il futuro Benedetto XVI. A ricordarlo ieri con un ampio ritratto è stata la Conferenza episcopale tedesca che ha rievocato lo stile di «teologo ma anche di pastore d’anime» di Metz. Un pensatore dunque, sempre «pieno di sorprese» come lo definiva Jürgen Moltmann perché capace di traghettare la teologia all’interno della storia anche quando questa porta «un nome così orribile come quello di Auschwitz».

 

Um texto em inglês.

Remembering Johann Baptist Metz – Matthew Ashley: America Magazine – December 03, 2019

In the last desperate weeks of World War II in Germany, a 16-year-old soldier was sent by his commanding officer to the rear with a message for headquarters. When he returned, he found the other members of his unit, all as young as he, dead, wiped out in a sudden air and armored assault.

“Now,” he remembered, “I could only see dead and empty faces, where the day before I had shared childhood fears and laughter. I remember nothing but a wordless cry. This is how I see myself to this very day, and behind this memory all of my childhood dreams crumble away…. What would happen if one took this sort of thing not to the psychologist but into the church, and if one would not allow oneself to be talked out of such unreconciled memories even by theology, but rather wanted to have faith with them, and with them to speak about God?”

This young man was Johann Baptist Metz, and he went on to do just this, becoming in the process a trail-blazing theologian for an age in which memories like these have become far too common and, what is worse, met with ever greater indifference. He died on December 2 at the age of 91.

Metz (Baptist to his friends) was born in Auerbach, in northeast Bavaria, on August 5, 1928. It was a small, Catholic town, not yet touched by the processes of secularization at work in the rest of Europe. As he once wrote: “One comes from far away when one comes from there. It is as if one were born not 50 years ago, but somewhere along the receding edges of the Middle Ages.”

While the town was very Catholic, he did not remember his family being particularly pious—he once joked that of all the seminarians studying with him when he started in Bamberg, he was the only one who had not been an altar boy. His schooling was interrupted when he was forced into the Wehrmacht. And after the attack on his unit, he was captured and spent seven months in POW camps on the East Coast of the United States (and so he spoke English with a distinctly American accent).

Sent back to Germany, he finished his final two years of Gymnasium (high school) in one year and entered the diocesan seminary in Bamberg. His bishop had intended to send him to Rome for further training, but Metz persuaded him to send him to the recently refounded Jesuit seminary in Innsbruck instead, because he had been impressed by reading some writings by one of its faculty—Karl Rahner, S.J., one of the most important Catholic theologians of the twentieth century, who became a key theological advisor at Vatican II. In Innsbruck he earned a doctorate in philosophy and then in theology. He was ordained a priest in 1954.

During his years at Innsbruck he became Rahner’s student, friend and later, collaborator. Rahner left a deep and enduring impact on the young theologian-in-training, an impact that went far beyond the academic: Metz called him simply, “my father in faith.” Even though his theology took a different direction than his teacher’s after 1963, Metz always referred to him as his principal theological inspiration.

In 1963 Metz took up a position at the University of Münster. In 1979 he was offered a prestigious position at the University of Munich, where Romano Guardini and then Rahner had taught earlier. But his appointment was vetoed by the then-Archbishop of Munich, Joseph Ratzinger (which led Rahner to write a fiery open letter in a German periodical: “I Protest”).

So Metz remained at the University of Münster, where he taught for 30 years. After retireing in 1993, he was a visiting professor at the University of Vienna for four years, before returning to Münster, where he lived and continued to work until his death.

Like so many of his generation, he took as his theological labor interpreting and promoting the theological riches of Vatican II. Along with Rahner, Edward Schillebeeckx, O. P., and others, he was a cofounder of the journal, Concilium, which had this purpose.

For him, in particular, this work meant helping the Catholic Church make the transition from the seamlessly Catholic world of Auerbach to the techno-scientific, multicultural, religiously pluralistic and often secularized world of today. In the 1960’s he became one of the founders, along with Jürgen Moltmann and Dorothee Sölle, of a theological approach called “political theology,” which he himself named the new political theology, in order to distinguish it from the work of Nazi legal theorist, Carl Schmitt.

Political theology was a prophetic protest against the privatization of Christian faith: the reduction of its scope to one’s relationship to God and one-on-one ethical behavior towards others. For Metz, religion in general and Christianity in particular, is inherently political.

So too is Christian theology. Christianity’s privatization, Metz warned, is a principal way that it has been domesticated in the modern world, with the church too often going along, explicitly or tacitly. Yet Christian faith was not for him simply a source of meaning or a social glue in society; it was not a kind of sacred canopy, as sociologist Peter Berger once put it, a religious authorization or echo of what is going on in society anyway.

Religion is, rather, for Metz, provocative and interruptive. It breaks through our self-reliance and self-satisfaction, attitudes often purchased at the cost of ignoring the suffering of those put on the margins of society or who had been left beaten on the side of the road in its march of progress.

Remembering them is dangerous, but these dangerous memories are liberating. And they are ultimately sustained by the dangerous memory of Jesus Christ, who died and was raised by the God of the living and of the dead. It is a memory that can give rise to great hope, but only if it is put into practice, a “combative hope,” as Pope Francis puts it.

Metz followed these insights with thoroughness and integrity, realizing that for a German the dangerous memory above all others had to be the memory of the Jews and the fate they suffered under the Third Reich. He will be remembered for insisting that Christian identity, “after Auschwitz,” can only be reconstructed and saved together with the Jews and by retrieving the lost or suppressed roots of Christian faith in Judaism.

He will also be remembered for insisting on the importance of spirituality, not only for Christian faith, but for theology itself. One of his early writings, Poverty of Spirit¸ a spiritual classic, is still in print over 50 years after its publication in 1963. He wrote compellingly about the contribution of religious orders in the church, and recently he wrote of the importance of a “mysticism of open eyes,” open to the suffering of others. He mourned the ways that the church has itself created victims but confessed as well that he knew of no way that a genuinely Christian hope could be sustained in today’s culture without an institutional bearer that would stand up for it and represent it. His was not an “easy” or “comforting” theology; but one that provoked, inspired, gave hope.

It is fitting that Metz died on Dec. 2, the 39th anniversary of the murder of four U.S. women missionaries by a terrorist government in El Salvador. For Metz, both faith and theology only achieve their full stature in solidarity with victims and as witnesses to hope against hope. Likewise, it is fitting that he died at the beginning of Advent, the season of hope.

He took his definition of theology not from Anselm’s “faith seeking understanding,” but from the first letter of Peter: “Always be ready to make your defense to anyone who demands from you an accounting of the hope that is in you” (I Pt 3:15).

If Dietrich Bonhoeffer warned against the dangers of cheap grace, perhaps Metz will be remembered for his prophetic warnings against cheap hope: the thin hopes of a consumer culture that, Metz complained, has even abandoned its secular heritage from the Enlightenment of hoping for freedom, equality and fraternity for all humankind.

But he also warned against the narrow Christian hope of one’s individual survival after death. Neither will ultimately console.

The great hopes and the great biblical images of hope, Metz insisted, can only be hoped for others. Only when we hope them for others and act out of that hope, he maintained, can we hope them for ourselves.

Morreu o biblista Larry Hurtado (1943-2019)

Atualizado em

Larry Hurtado, notável estudioso do Novo Testamento, professor emérito da Universidade de Edimburgo, Reino Unido, morreu de câncer no dia 25 de novembro de 2019.

Em seu blog, ele diz de si mesmo:

I’m a scholar of the New Testament and Christian origins, with posts in higher education since 1975. In August 2011, I retired from my post as Professor of New Larry Hurtado (1943-2019)Testament Language, Literature & Theology (University of Edinburgh) in which I served from 1996. Prior to that, I was in the Department of Religion, University of Manitoba (Winnipeg). My own research over the decades has focused mainly on the origins and development of “devotion to Jesus” in earliest Christianity, and also on textual criticism and the study of earliest Christian manuscripts as informative artefacts of ancient Christianity. In retirement, I reside in Edinburgh, and continue to pursue my research interests in the area of New Testament & Christian Origins.

No dia 25 de agosto de 2019 reproduzi neste blog um texto dele sobre As origens da devoção a Jesus.

Começo assim: Larry W. Hurtado escreve, em 23 de agosto de 2019, em seu blog, sobre as origens da devoção a Jesus nos primórdios do cristianismo. Um tema no qual ele é especialista.

A seguir algumas homenagens de pessoas que conviveram com ele.

 

A Tribute to Larry Hurtado: Scholar, Doktorvater, and Friend – Michael J. Kruger: Canon Fodder – November 26, 2019

I woke up today to the very sad news that my Doktorvater and friend, Larry Hurtado, had passed away after a long bout with cancer. So, I wanted to take a moment to reflect on the impact he had on my life.

In the fall of 1999, I moved to Edinburgh, Scotland, to begin my Ph.D. work in New Testament and Early Christianity. My move was motivated in part by the great history of the divinity faculty at New College, but primarily by the desire to study with one particular scholar, Larry Hurtado.

Although I was already aware of Larry’s excellent scholarship (that’s why I came, after all), I came to learn how deep and wide his learning really went. Moving effortlessly from textual criticism, to early Christian worship, to Christology, Larry was more than an able guide as my doctoral advisor for the next several years (continua)

 

Remembering Larry Hurtado, Leading Researcher of Early Christian Worship – Holly J. Carey: Christianity Today – November 27, 2019

(…) Larry died of cancer on Monday at the age of 75. He was a remarkable New Testament scholar, and he was my mentor, PhD supervisor, and friend.

Larry’s impact on biblical scholarship was far-reaching. He started his academic career at Regent College, in Vancouver, British Columbia, before moving to the University of Manitoba, in Winnipeg. He was appointed Professor of New Testament Language, Literature, and Theology at the University of Edinburgh in 1996 and established the Centre for the Study of Christian Origins there, focusing on the first three centuries of Christianity.

Larry wrote landmark studies of the Gospel of Mark, and on how ancient Christians manuscripts matter for understanding the New Testament and the early church.

His most groundbreaking work was done on early Christian worship of Jesus. His focus was not only on what Christians believed about Jesus, but on what their actions indicated about their views of Jesus’ divine status. He looked at prayers to Jesus and the use of Jesus’ name to understand how the early church’s worship of Jesus was compatible with Jewish worship of one God (continua)

 

Professor Larry Hurtado (1943-2019) – Helen Bond: The University of Edinburgh – 28 Nov, 2019

Founder of the Centre for the Study of Christian Origins

Larry arrived in Edinburgh in the summer of 1996 to take up the post of Professor of New Testament Language, Literature and Theology. From the first, he impressed staff and students alike with his enthusiasm for the subject and his natural gift for communication. He had an insatiable curiosity and a flair for historical reconstruction that captured the imaginations of those who took his courses. Students would repeat some of his anecdotes and hypothetical discussions of what Paul and Timothy might have said to one another over breakfast – fascinated by the new worlds he was opening up, but slightly worried by his irreverence.

One of the most striking things about Larry was his humility. Despite his glittering academic career, he never forgot his humble roots in Kansas City, Missouri. He earned a BA in Biblical Studies (with highest honours) in 1965 from Central Bible College in Springfield, Missouri. From there he enrolled in Trinity Evangelical Divinity School and earned a M.A. in New Testament (cum laude) in 1967. He continued his studies at Case Western Reserve University (Cleveland, Ohio), receiving his Ph.D. in Religion with an emphasis in New Testament and Christian Origins in 1973. He taught at Regent College, Vancouver, and the Department of Religion at the University of Manitoba, before crossing the Atlantic to take up his position at Edinburgh. Here he served as Head of Department, Postgraduate Director and Dean, besides founding the Centre for the Study of Christian Origins in 1997. At a more national level, his services to the discipline were honoured by a term as President of the British New Testament Society.

Larry belonged to a bygone era of scholars who could turn their hands to almost anything. His first love was text criticism, which he studied under the supervision of Eldon J Epp. He went on to publish a short yet highly insightful commentary on Mark’s Gospel, a book on monotheism, and another on early Christian worship. His ‘magnum opus,’ however, was Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest Christianity (2003), a distillation of decades of research and discussion with friends and critics of an early, high Christology (ie. the idea that Jesus was worshipped as a God from very early on). Despite its length, the book was listed number two in the Academy of Parish Clergy Top Ten Books of 2004 and among the ‘Books every preacher should read in 2004’ in Preaching. A more popular and condensed version was published under the classically ‘Larry-esque’ title How on Earth Did Jesus Become a God? (2005). In 2006 he was invited by the Smithsonian to assist in coordinating an effort to commemorate the 100th anniversary of the Freer collection, biblical manuscripts of the New Testament and Greek Old Testament dating from the third to fifth centuries CE. His interest in early manuscripts as the earliest Christian artefacts resulted in a further book, and most recently he set himself to explain Christianity’s growth in the ancient world, with yet another eye-catching title, Destroyer of the gods (2016).

(…)

Larry was a man of strong personal faith, and this sustained him through his final illness. Those of us who knew him are privileged to have shared in something of his zest for life and learning. We’ll raise a glass of malt whisky in memory of his friendship, knowing that he’ll be sorely missed.

Professor Larry W. Hurtado, 29 December 1943 – 25 November 2019.

 

Early High Christology and the Legacy of Larry Hurtado (1943–2019) – Greg Lanier: TGC – December 2, 2019

His first blog post—before academic blogging was a thing—featured 18 humble words: “As time permits, I hope to offer some worthwhile comments on early Christianity and perhaps other subjects too” (July 5, 2010). As of today, his blog has more than 2 million pageviews. His name is Larry Hurtado, and on November 26 he went to be with the Lord.

He’s one of the most influential New Testament scholars you’ve probably never heard of.

Hurtado wrote mainly for an academic audience, expressing his views on early Christianity through monographs, articles, and scholarly conferences. (Only in 2018 did he write his first truly popular-level book, Honoring the Son.) I remember the frustration I felt when, long after masters-level studies, I was just discovering his writings. I wondered, Why hadn’t anyone mentioned this guy before? While it’s unfortunate that Hurtado wasn’t more widely accessible to lay audiences, his ideas have still made their way from the academy to the pew through hundreds—if not thousands—of students, scholars, professors, and pastors deeply influenced by his work.

Profound Influence

Despite being born and educated in the Midwest, Hurtado’s academic career began in Canada (1975–1996, Regent College and University of Manitoba) and ended in Scotland (1996–2011, University of Edinburgh). He helped make New College at Edinburgh a powerhouse of biblical studies. He published around a dozen books (as author or editor) and was particularly prolific in shorter, technical writings. Upon his retirement he was named emeritus professor of New Testament language, literature, and theology.

In October 2018, Hurtado announced he’d been diagnosed with AML, a form of leukemia. Initially the treatments seemed effective, but this past summer it returned aggressively. I was one of likely several people whom Hurtado informed that he wouldn’t be able to fulfill some writing-project commitment—for he only had weeks, at most months, to live. Though he remained engaged in writing incisive pieces on his blog as late as a week ago, the University of Edinburgh announced that he died in his sleep on November 26, at the age of 75.

Others who knew Hurtado personally, such as Mike Kruger and Tommy Wasserman, have reflected on their warm relationship with him. I only knew him professionally, and in a limited way. But like many others who knew him from afar, he profoundly influenced me. I wish to reflect on his legacy from that perspective as a way to summarize his effect on scholarship as well as on scholars—both of which will linger for decades to come.

Effect on Scholarship

It’s nearly impossible to summarize more than 45 years of scholarly work for someone as prolific as Hurtado. But there seem to have been three main themes in his work, each of which substantially advanced New Testament (NT) scholarship.

1. Textual criticism and manuscripts

Many familiar with Hurtado are surprised to learn he made contributions to biblical textual criticism ever since completing his PhD in 1973. His main work can be summarized along two lines. In terms of understanding the NT’s wording, Hurtado pushed to re-evaluate long-held positions (e.g., the “Caesarean” text type) and to engage more deeply the textual data. Hurtado was also a pioneer in studying manuscripts as artifacts through which, as a kind of window, we can peer into the early church. He developed important theories about nomina sacra (an abbreviation system for certain words such as “Jesus,” “God,” or “Lord”) and how the early Christian preference for the codex (versus the scroll) may have been shaped by the early church’s worship practices and beliefs. Due to Hurtado’s labors, the case for the integrity of the process by which the NT was copied and passed on has been strengthened.

2. The Gospels and Paul

While not typically considered an exegete or biblical commentator, Hurtado did write one well-received commentary on Mark and has, ever since, been a major voice in Markan studies. His work on the “Son of Man” has been particularly important. But he’s probably made an even larger difference on the study of Paul’s epistles. Though he never, so far as I am aware, picked a side in the New Perspective vs. Old Perspective debates—he was not one to think in terms of “sides” anyhow—Hurtado was nevertheless pivotal in one area. Coming out of an era in which many Pauline scholars saw the apostle as an innovator who, more or less, cloaked pagan concepts in Christian garb, Hurtado pushed strongly in the other direction. Paul, he argued, was less of an innovator and more of a proclaimer of the Hebrew Scriptures, now reoriented around Christ. Hurtado, then, was often viewed as a founding member of a new kind of “history-of-religions” (religionsgeschichte) school of thought, which argues we can only really make sense of Paul (and the Gospels) if we understand his Jewish background and formative influences. This reorientation—which of course isn’t fully attributable to Hurtado, though he was a key voice—has had a comprehensive effect on NT scholarship in recent decades.

3. Early Christology

Hurtado is most famous for his work on “early high Christology.” In an age when many NT scholars believe the idea of Jesus’s divinity evolved rather late in the game, Hurtado was trenchant—for decades!—in his view that it emerged quite early. But he took a different tack on the question: rather than going around in circles about the concepts of early Christians, he focused on their behaviors. Did the early church, and even the apostles, worship Jesus as fully God? Hurtado’s mountain of scholarship on this subject yields one main conclusion: yes, they did. For him, this Christ-shaped pattern of religious devotion not only pushed Christianity beyond Judaism—in his words, it was a kind of “binitarian” mutation of monotheism—but it also shook up a pagan world growing bored with the Caesar cult and pantheon of antiquity. For Hurtado, worship of Jesus is the key sign that what Nicene language later expresses has roots stretching back to the beginning. In the NT guild, this was—and still is—groundbreaking.

Influence on Scholars

A common refrain one hears about Hurtado is that he was respected by NT scholars across the board, even those who disagreed with him. But I want to reflect on his legacy from a slightly different angle. Nearly every NT scholar I know in their 30s or early 40s would, if asked, list Hurtado as one of their top five influences, even if they didn’t know him personally. Why? I can think of four reasons.

1. He’s a godfather of this generation’s work on Christology and textual criticism.

If you follow academic publishers, you’ve likely noticed the seemingly unending stream of dissertations defending—or critiquing—the early roots of divine Christology. And each will invariably interact with the same two scholars: Richard Bauckham and Larry Hurtado (continua)

Centenário da École biblique et archéologique française de Jérusalem

Atualizado em

CENTENAIRE DE LA CRÉATION DE L’ÉCOLE ARCHÉOLOGIQUE FRANÇAISE DE JÉRUSALEM

29 novembre 2019 – École biblique et archéologique française

L’École biblique célèbre cette année le centenaire de sa reconnaissance en 1920 comme École archéologique française par l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres (AIBL). Un colloque rassemblant les anciens boursiers de l’AIBL à l’École biblique aura lieu le 6 mars prochain à Paris, mais la célébration de ce centenaire a déjà commencé à Jérusalem par une séance académique qui a eu lieu ce 15 novembre dans la salle de conférences de l’EBAF.

De nombreuses personnalités, chercheurs et amis avaient répondu à notre invitation. Monsieur Michel Zink, Secrétaire perpétuel de l’AIBL, est venu de Paris pour École biblique et archéologique française de Jérusaleml’occasion, de même que Dominique Trimbur, chercheur associé au CRFJ et auteur d’un ouvrage qui analyse le contexte de la création de cette École archéologique française, au moment où la Palestine passait sous mandat britannique.

Cette reconnaissance fut un grand encouragement pour le Père Lagrange qui avait beaucoup souffert pour faire reconnaitre sa vision novatrice des études bibliques. C’était aussi une forme de consécration pour l’exceptionnelle première génération de professeurs de l’École, les Vincent, Abel, Savignac, Jaussen, Dhorme, etc.

Au cours de ce siècle, 150 boursiers ont été envoyés par l’AIBL à Jérusalem. Beaucoup ont fait de brillantes carrières académiques. Réunir ceux qui sont encore en activité sera l’occasion de mesurer l’enrichissement mutuel que constitue le dialogue entre études bibliques et l’orientalisme au sens large (archéologie, épigraphie, langues sémitiques, etc.).

Pour l’École, ce regard sur le passé doit donc être aussi une manière de réfléchir à l’avenir. La séance académique du 15 novembre à déjà été un bel encouragement.

Pour visionner l’ouverture par le Frère Jean Jacques Pérennès o.p., «Pourquoi célébrer le centenaire de l’École archéologique française de Jérusalem?», cliquez ici.

 

CENTENARY OF THE CREATION OF THE ÉCOLE ARCHÉOLOGIQUE FRANÇAISE DE JÉRUSALEM

29 November 2019 – École biblique et archéologique française

This year, the École Biblique is celebrating the centenary of its recognition in 1920 as a École archéologique française by the Académie des Inscriptions et Belles-Lettres (AIBL). A symposium bringing together former AIBL scholars at the École Biblique will take place on March 6 in Paris, but the celebration of this centenary has already begun in Jerusalem with an academic session which took place on November 15th in the EBAF conference room.

Many personalities, researchers and friends had accepted our invitation. Michel Zink, Permanent Secretary of the AIBL, came from Paris for the occasion, as did Dominique Trimbur, associate researcher at the CRFJ and author of a book that analyses the context of the creation of this École archéologique française, at a time when Palestine was under British mandate.

This recognition was a great encouragement for Father Lagrange who had suffered a lot to have his innovative vision of biblical studies recognized. It was also a form of validation for the École’s exceptional first generation of teachers, the Vincent, Abel, Savignac, Jaussen, Dhorme, etc.

During this century, 150 scholars have been sent by the AIBL to Jerusalem. Many have had successful academic careers. This March, bringing together those who are still engaged in biblical studies will be an opportunity to measure the mutual enrichment that is the dialogue between biblical studies and orientalism in the broad sense (archaeology, epigraphy, Semitic languages, etc.).

For the École, studying the past must therefore also be a way of thinking about the future. The academic session on November 15th was already a great encouragement.

To view the report from the Christian Media Center, click here.

To view the opening by Jean Jacques Pérennès OP, «Pourquoi célébrer le centenaire de l’École archéologique française de Jérusalem?», click here.

Morreu o cantor e compositor João Gilberto

Atualizado em

Morre, aos 88 anos, João Gilberto, o pai da Bossa Nova

O cantor e compositor João Gilberto faleceu neste sábado (6), aos 88 anos de idade, em sua casa no Rio de Janeiro. O músico baiano ficou mundialmente conhecido como um dos precursores da bossa nova, e sua obra e trajetória foram fundamentais para a música brasileira.

João Gilberto no Teatro Castro Alves, em Salvador, em janeiro de 1980 — Foto: Agliberto Lima/Estadão João Gilberto surgiu no cenário da música internacional com a canção Chega de Saudade, um de seus clássicos, e logo se estabeleceu como um dos pioneiros da Bossa Nova, estilo que revolucionou a música brasileira e a levou a abrir portas no mundo inteiro. Sua fama internacional o levou a ser considerado um dos artistas estrangeiros que mais influenciou o jazz norte-americano. Também o levou a ganhar prêmios importantes na Europa e nos Estados Unidos, entre eles o Grammy.

Apesar de ser um dos artistas mais importantes da história do Brasil, João Gilberto passou por problemas econômicos nos seus últimos anos de vida. Em março deste ano, a 25ª Vara Cível do Rio penhorou R$ 79.692,90 das contas bancárias do cantor, por ele ser fiador do contrato de aluguel de um imóvel no Leblon onde morava a ex-namorada, Maria do Céu Harris, que foi despejada.

Na ocasião, o jornalista da Revista Fórum, Julinho Bittencourt, denunciou o descaso do Estado brasileiro para com um dos ícones da nossa cultura, e propôs que ele fosse tombado, e não penhorado: “deveria ser tombado pelo patrimônio histórico e cultural. É o maior artista brasileiro vivo de todos os tempos. Com a partida de Portinari, Guimarães Rosa, Villa Lobos e Oscar Niemeyer não sobra pra ninguém. Assim como Brasília é intocável, João também deveria ser. João não é humano. É o inventor da nossa música popular contemporânea. Não fosse ele, não existiria Tom Jobim, Chico Buarque, Caetano, Gil, Ivete Sangalo, Anitta e o escambau. Para o bem e para o mal, João nos fez do jeito que somos”.

Fonte: Revista Fórum – 06/07/2019

 

João Gilberto, pai da bossa nova, morre aos 88 anos

Um dos nomes mais importantes da música brasileira, cantor morreu no Rio de Janeiro segundo seu filho, João Marcelo Gilberto.

João Gilberto morreu neste sábado (6) aos 88 anos. O músico, um dos criadores da bossa nova, morreu em casa, no Rio de Janeiro. Ele enfrentava problemas de saúde há alguns anos. A informação foi confirmada ao G1 pelo seu filho, João Marcelo Gilberto, que mora nos Estados Unidos.

Além de Marcelo, ele deixa outros dois filhos, Bebel e Luísa.

Recluso, João foi interditado judicialmente pela filha, Bebel Gilberto, no fim de 2017. A interdição motivou uma disputa familiar entre Bebel e João Marcelo, que são meio-irmãos.

Em nota divulgada na época, a advogada de Bebel disse que a intervenção foi motivada por problemas de saúde e complicações financeiras do cantor.

Pai da bossa nova

João Gilberto Prado Pereira de Oliveira concluiu em 1961 a trilogia de álbuns fundamentais que apresentaram a bossa nova ao mundo: “Chega de saudade” (1959), “O amor, o sorriso e a flor” (1960) e “João Gilberto” de 1961.

O álbum que marcou o início do gênero em 1959, “Chega de saudade”, traz a música de mesmo nome composta por Tom Jobim (1927-1994) e Vinícius de Moraes (1913-1980).

A canção havia sido apresentada em um LP em abril de 1958 por Elizeth Cardoso (1920-1990), mas a versão mais conhecida, com a voz de João, foi lançada em agosto do mesmo ano.

João Gilberto nasceu em Juazeiro, na Bahia, em 10 de junho de 1931. Depois de alguns anos morando em Aracaju (SE), onde passou a tocar na banda escolar, voltou à sua cidade natal e, aos 14 anos, ganhou o primeiro violão do pai.

Depois da consagração, lançou criações próprias e seguiu com shows e discos que se tornaram obras de arte, como é o caso de “Amoroso”, álbum gravado nos Estados Unidos entre 1976 e 1977 sob o selo Warner Music.

O álbum foi relançado no Brasil em formato longo durante os festejos dos 60 anos da Bossa Nova. O álbum celebra o encontro harmonioso do artista brasileiro com o maestro alemão Claus Ogerman (1930 – 2016).

A produção de João foi objeto de uma disputa judicial em 2018. A defesa do cantor pedia uma revisão no valor de uma indenização da gravadora EMI Records, hoje controlada pela Universal Music. Em 2015, o Superior Tribunal de Justiça (STJ) proibiu a empresa de vender os discos do artista sem seu consentimento. A Universal não comenta o caso.

Começo de carreira

Por volta dos 16 anos de idade, abandonou os estudos para se dedicar à música após se mudar para Salvador (BA). Anos depois vai para o Rio de Janeiro, ao ser convidado para fazer parte do grupo Garotos da Lua.

Ao deixar o grupo, chegou a gravar alguns singles, ainda antes de criar a batida característica da bossa nova, mas não conseguiu sucesso.

Depois de algum tempo dedicado ao estudo de harmonia na música, percebe que ao cantar mais baixo e manter a batida poderia adiantar ou atrasar o canto. Esse novo tempo criado foi o responsável por encantar o compositor Roberto Menescal, que o apresentou a pessoas como o produtor musical Ronaldo Bôscoli.

Tom Jobim viu neste novo estilo uma forma de modernizar o samba ao simplificar seu ritmo, e resolveu apresentar a João uma música que tinha escrito com Vinícius de Moraes mas que estava encostada, “Chega de Saudade”.

Fonte: G1 – 06/07/2019

Morreu Dom Moacyr Grechi

Atualizado em

Morre Dom Moacyr Grechi, aos 83 anos, em Porto Velho

Acabou de falecer Dom Moacyr Grechi. Foi bispo de Rio Branco, Acre, e de Porto Velho, Rondônia.

Dom Moacyr Grechi (1936-2019)A informação é de Paulo Barausse, jesuíta, coordenador do SARES, em Manaus.

O arcebispo emérito de Porto Velho, dom Moacyr Grechi faleceu na tarde desta segunda-feira (17), na capital de Rondônia. O religioso foi arcebispo de Rio Branco entre 1972 e 1998 e arcebispo de Porto Velho de 1998 a 2011. A primeira informação da morte foi dada em um grupo de WhatsApp para casais católicos, e às 18h30min a Igreja confirmou a informação.

Foi um dos criadores do Conselho Indigenista Missionário – CIMI e da Comissão Pastoral da Terra – CPT, entidade que presidiu por oito anos. Destacou-se pela defesa dos indígenas, dos seringueiros e dos trabalhadores rurais.

Lutou pela punição dos assassinos de Chico Mendes, que conheceu pela atuação nas Comunidades Eclesiais de Base (CEB’s).

Fez denúncias contra Hildebrando Pascoal.

Como arcebispo de Porto Velho, contribuiu para a criação da Faculdade Católica de Rondônia, da Comissão Justiça e Paz de Rondônia e para o fortalecimento dos Centros Sociais da Arquidiocese.

Teve como lema: “O último de todos e o servo de todos”.

Foi membro delegado pela CNBB da Quinta Conferência Geral do Episcopado Latino-americano e Caribenho (Conferência de Aparecida), que aconteceu em maio de 2007, onde teve contato com Jorge Mário Bergoglio, então arcebispo de Buenos Aires, que futuramente seria o Papa Francisco.

Convivi muitos anos com Dom Moacyr. Era um pastor muito preocupado com o povo. Foi muito corajoso nas denúncias contra Hildebrando Pascoal. Não podemos esquecer que foi a primeira vez que foi quebrada a imunidade parlamentar de um deputado federal.

Que Deus o acolha na sua bondade e misericórdia.

Fonte: IHU On-Line – 18 junho 2019

Nota da CNBB

Morre dom Moacyr Grechi, bispo emérito de Porto Velho (RO), aos 83 anos

O arcebispo emérito de Porto Velho (RO), dom Moacyr Grechi faleceu na tarde desta segunda-feira (17), na capital do Estado de Rondônia. Dom Moacir foi arcebispo de AmazôniaRio Branco, Acre, de 1972 a 1998 e arcebispo de Porto Velho, Rondônia, de 1998 a 2011.

Seu lema episcopal era: “O último de todos e o servo de todos”!

Sempre sensível à causa dos que sofrem, assumiu a defesa dos indígenas, dos seringueiros e dos trabalhadores rurais. Foi um dos criadores do Conselho Indigenista Missionário (CIMI) e da Comissão Pastoral da Terra (CPT), entidade que presidiu por oito anos.

Além disso, participou da criação da Faculdade Católica de Rondônia, bem como da Comissão Justiça e Paz.

Atuou ainda como delegado da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) na Conferência de Aparecida que aconteceu em maio de 2007. Dom Moacir também era membro da Comissão da Amazônia, embora nos últimos tempos estivesse afastado por razões de saúde.

Leia Mais:
”A Igreja não pode ficar alheia à realidade, ela tem de correr riscos, inclusive de morte”. Entrevista especial com Dom Moacyr Grechi
A Amazônia não é uma colônia a ser explorada. Entrevista especial com Dom Moacyr Grechi

Uma tarde na Lagoa Grande em Patos de Minas

Atualizado em

O local era conhecido como Lagoa dos Japoneses, pois existia uma chácara com o plantio e a comercialização de hortaliças e frutíferas. A Lagoa foi urbanizada em meados dos anos 1980 quando passou a se chamar Lagoa Grande com a ampliação de sua lâmina d`água e instalação de projeto elétrico, de arborização e pavimentação da área. A Lagoa Grande possui lâmina d`água com 55.285,75 m². A pista de caminhada tem uma extensão de 1.089,00 metros e largura de 7 metros (da página da Prefeitura de Patos de Minas, MG).

Com Geraldo e Gracinha na Lagoa Grande - 20.01.2019
Com Geraldo e Gracinha na Lagoa Grande – 20.01.2019

 

Lagoa Grande, Patos de Minas em 20.01.2019
Lagoa Grande, Patos de Minas em 20.01.2019

 

Rita e eu na Lagoa Grande - 20.01.2019
Rita e eu na Lagoa Grande – 20.01.2019

 

Gracinha, Geraldo e Rita - 20.01.2019
Gracinha, Geraldo e Rita – 20.01.2019

 

Na Lagoa Grande, Patos de Minas, em 20.01.2019
Na Lagoa Grande, Patos de Minas, em 20.01.2019

 

Geraldo, Gracinha e Rita - 20.01.2019
Geraldo, Gracinha e Rita – 20.01.2019

 

Com Gracinha e Geraldo em 20.01.2019
Com Gracinha e Geraldo em 20.01.2019

 

Lagoa Grande, Patos de Minas, em 20.01.2019
Lagoa Grande, Patos de Minas, em 20.01.2019

 

Geraldo, Airton e Rita - 20.01.2019
Geraldo, Airton e Rita – 20.01.2019

 

Lagoa Grande - 20.01.2019
Lagoa Grande – 20.01.2019

 

20.01.2019
20.01.2019

 

20.01.2019
20.01.2019

 

Lagoa Grande, Patos de Minas - 20.01.2019
Lagoa Grande, Patos de Minas – 20.01.2019

Um passeio a cavalo na fazenda do papai

Atualizado em

Geraldo, meu irmão, tem alguns cavalos lá na fazenda do papai. Fomos andar um pouco.

Árvore e milharal na fazenda do papai: 19.012019
Árvore e milharal na fazenda do papai: 19.012019

Árvore lá na casa do papai - 19.01.2019
Árvore lá na casa do papai – 19.01.2019

Casa de papai - 19.01.2019
Casa de papai – 19.01.2019

Chegou cavaleiro novo - 19.01.2019
Chegou cavaleiro novo – 19.01.2019

Recordando a infância - 19.01.2019
Recordando a infância – 19.01.2019

Na fazenda do papai em 19.01.2019
Na fazenda do papai em 19.01.2019

Fim do passeio - 19.01.2019
Fim do passeio – 19.01.2019

Alagoas - 19.01.2019
Alagoas – 19.01.2019

Rita em 19.01.2019
Rita em 19.01.2019

Rita - 19.01.2019
Rita – 19.01.2019

Ana Clara em 19.01.2019
Ana Clara em 19.01.2019

Ana Clara, filha do Geraldo - 19.01.2019
Ana Clara, filha do Geraldo – 19.01.2019

Cecília, filha do Rogério - 19.01.2019
Cecília, filha do Rogério – 19.01.2019

Leia Mais:
José Nicolau, meu pai: 95 anos
Com José Nicolau, meu pai, na festa dos 95 anos
Comemorando os 95 anos de meu pai
Na festa dos 95 anos de José Nicolau
Uma tarde na Lagoa Grande em Patos de Minas

Na festa dos 95 anos de José Nicolau

Atualizado em

Na festa dos 95 anos de papai compareceram umas 45 pessoas, todas da família.

Rita e eu com madrinha Maria em 19.01.2019
Rita e eu com madrinha Maria em 19.01.2019

Rene, Airton, Geraldo, Sônia e Ademar: 19.01.2019
Rene, Airton, Geraldo, Sônia e Ademar: 19.01.2019

Rene, Airton, Ademar e Sônia: 19.01.2019
Rene, Airton, Ademar e Sônia: 19.01.2019

Madrinha Maria, Gracinha e Vilmar: 19.01.2019
Madrinha Maria, Gracinha e Vilmar: 19.01.2019

Thiago Henrique e José Nicolau em 19.01.2019
Thiago Henrique e José Nicolau em 19.01.2019

Papai, tio Tonico e Thiago Henrique: 19.01.2019
Papai, tio Tonico e Thiago Henrique: 19.01.2019

José Nicolau com netos em 19.01.2019
José Nicolau com netos em 19.01.2019

Na festa de José Nicolau, em Alagoas: 19.01.2019
Na festa de José Nicolau, em Alagoas: 19.01.2019

Netas e netos de José Nicolau em 19.01.2019
Netas e netos de José Nicolau em 19.01.2019

Na festa de José Nicolau em 19.01.2019
Na festa de José Nicolau em 19.01.2019

Camila e Juliana, netas de José Nicolau - 19.01.2019
Camila e Juliana, netas de José Nicolau – 19.01.2019

Camila e Thiago Henrique, netos de José Nicolau - 19.01.2019
Camila e Thiago Henrique, netos de José Nicolau – 19.01.2019

Netos de José Nicolau na casa de Geraldo e Gracinha em 19.01.2019
Netos de José Nicolau na casa de Geraldo e Gracinha em 19.01.2019

Leia Mais:
José Nicolau, meu pai: 95 anos
Com José Nicolau, meu pai, na festa dos 95 anos
Comemorando os 95 anos de meu pai
Um passeio a cavalo na fazenda do papai
Uma tarde na Lagoa Grande em Patos de Minas