Quando preciso consultar algum apócrifo do Antigo Testamento, busco a obra de DIEZ MACHO, A.; PIÑERO, A. (eds.) Apócrifos del Antiguo Testamento I-VII. Madrid: Cristiandad, 1982-2024.
No primeiro volume, de 1984, o editor e os colaboradores da obra prestam uma homenagem a seu organizador, Alejandro Díez Macho (1916-1984), que transcrevo aqui.
Cuando la muerte, irrespetuosa también con las grandes figuras, sorprendió al profesor Alejandro Díez Macho, sobre la mesa de este investigador infatigable quedaban, a
medio corregir, las pruebas de imprenta del presente volumen. El editor y los colaboradores de la serie Apócrifos del Antiguo Testamento rendimos, con dolor y admiración, un homenaje a su memoria.
Alejandro Díez Macho nació el 13 de mayo de 1916 en Villafría de la Peña (Palencia). Una vez terminados los cursos de bachillerato, profesó en la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón. Posteriormente realizó estudios eclesiásticos de filosofía y teología, interrumpidos por la guerra civil española. A l término de la contienda cursó en Barcelona la carrera de Filosofía y Letras en la especialidad de Filología Semítica, con premio extraordinario en su licenciatura (1943). En 1945 defendió en Madrid su tesis doctoral, titulada Mosé lbn Ezra como poeta y preceptista.
Su labor docente se desarrolló primeramente en Barcelona como profesor ayudante (1944), encargado de cátedra (1945), adjunto por oposición de lengua y literatura hebreas y lengua y literatura árabes (1946), catedrático de lengua y literatura hebrea y rabínica (1949). De Barcelona pasó a Madrid, en 1973, como catedrático de lengua y literatura hebreas en la Universidad Complutense.
Un hecho determinante en la vida del profesor Díez Macho fue, en 1949, su inclusión en el proyecto de edición de la Biblia Políglota Matritense, en el que se le encomendó la sección aramea. Este empeño fue acogido con entusiasmo por el joven catedrático, quien visitó inmediatamente varias bibliotecas en busca de manuscritos: Vaticana, Casanatense y Angélica de Roma, Palatina de Parma, Bodleyana de Oxford y Universitaria de Cambridge. Sería prolijo dar cuenta de los numerosos viajes que le llevaron a registrar bibliotecas y archivos de Europa y América con el fin de reunir materiales y cotejar textos.
En 1951 entró en contacto con el insigne aramaísta Paul E. Kahle, a quien consideró siempre como su maestro y con quien trabajó en diversas ocasiones. Enviado por el cardenal Mercati, prefecto de la Biblioteca Vaticana, estudió durante dos años (1953-1955) los manuscritos hebreos y árameos que se conservan en el Seminario Teológico Judío de Nueva York. Durante este período cambió impresiones con numerosos orientalistas de los Estados Unidos y pronunció conferencias en este país. Fruto de aquella intensa búsqueda fue la gran filmoteca de manuscritos árameos reunida por Díez Macho, que ha sido durante largo tiempo la colección más rica y selecta, hoy superada por la del Departamento de Manuscritos Hebreos de la Universidad de Jerusalén.
Un acontecimiento decisivo en la trayectoria científica del maestro cuya desaparición lamentamos fue el descubrimiento, en la Biblioteca Vaticana (1956), del manuscrito Neofiti 1, que contenía el Targum Palestinense dado por perdido desde el siglo XVI. La identificación de este manuscrito, erróneamente catalogado en dicha Biblioteca, el posterior estudio de su antigüedad y relación con los demás targumes y, por fin, su publicación en seis espléndidos volúmenes son méritos suficientes para asegurar un puesto perdurable entre los estudiosos de la Biblia. En esta línea se sitúa la edición de otros fragmentos del Targum Palestinense al Pentateuco y a los Profetas, así como el descubrimiento de manuscritos fundamentales para el Targum de Onqelos.
A su actividad en el campo de la Biblia aramea se añade su preocupación por la investigación bíblica en general. En este ámbito, el profesor Díez Macho, junto con el doctor Sebastián Bartina, dirigió la Enciclopedia de la Biblia, en seis volúmenes (Barcelona 1963-1966), en la que colaboran 306 especialistas y que ha sido traducida al italiano. También dirigió la edición de la Biblia conocida popularmente como La Biblia más bella del mundo (Buenos Aires, 7 vols.), traducción de los textos originales con comentario, para la que redactó además la mayor parte de las introducciones.
Con ser mucho el peso específico de esta labor científica, lo más sorprendente es que ha sido realizada por una persona gravemente enferma durante largos años de su vida. Su calvario comenzó en 1945, cuando se hizo necesario extirparle un riñon, y se prolongó hasta el final. Dieciséis intervenciones quirúrgicas y, en 1983, la extirpación del otro riñon. A pesar de la servidumbre impuesta por la diálisis, este hombre, tenaz y siempre optimista, encontraba el modo de proseguir sus trabajos de investigación. En enero de 1984 se le efectuó con éxito un trasplante. Pero el éxito duró poco. El estado general del enfermo se fue agravando inexorablemente hasta el 6 de octubre, fecha en que se produjo su muerte.
Además de hombre de ciencia, el profesor Alejandro Díez Macho ha sido profundamente humano y religioso. Sus incontables alumnos hablan de la inmensa dedicación con que «el maestro» los atendía y acompañaba en la aventura de la investigación. Las muchas personas que lo han conocido de cerca saben de su entrega, como cristiano y sacerdote, a la contemplación y al servicio. Los amigos damos fe de que siempre fue un hombre cercano, delicado, humilde, fiel y, sobre todo, bueno.
Tenía, cuando murió, sobre su mesa las pruebas de este volumen. El no está ya con nosotros, pero nos deja trazado el camino que debemos recorrer en la continuación de esta serie de Apócrifos del Antiguo Testamento. Por eso, en los volúmenes restantes seguirá figurando como director de una obra que proyectó personalmente, para la que eligió sus colaboradores y en la que puso una gran dosis de entusiasmo y sabiduría.
El profesor Alejandro Díez Macho será, sin duda, faro orientador para quienes navegan por los mares de la Biblia y de las letras antiguas (El Editor y los Colaboradores, Apócrifos del Antiguo Testamento I, p. 7-9: In Memoriam).